No todos somos iguales. Pensamos distinto, tenemos gustos distintos, costumbres distintas, pero a pesar de nuestras diferencias, tenemos que adaptarnos. Ya sea en la familia, en el trabajo o en cualquier actividad social, para lograr esa convivencia pacifica tan necesaria y que este mundo no sea la selva.
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Nuestra sociedad ha perdido la elegancia del respeto. No son hechos aislados los que están sufriendo los creyentes con agresiones a lugares de culto, burlas e insultos a costumbres religiosas tradicionales.
Elcartel que anuncia las próximas fiestas de la Mercè en Barcelona es una mofa a la Virgen de la Mercè, patrona de la ciudad, con una tradición de siglos. No pierden ocasión para ofender. ¡Qué pena! Si quieren darle un carácter laico no es necesario usar símbolos religiosos para ofender. Se ha perdido el respeto y eso daña la buena convivencia en nuestra sociedad plural.