"En el cas de la Noelia, hem fracassat com a societat?"
Ignasi Martínez Sant Cugat del Vallès
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Jordi Otix
Juan Manuel Giménez
Hay que tener valor. Mientras todos disfrutamos de estos días de Navidad. Mientras todos festejamos con familiares y gente querida. Mientras todos reímos, brindamos y nos abrazamos. Mientras todos estamos empachados y calientes, protegidos por un techo y una mesa llena. Ellos, que ni siquiera saben qué van a echarse hoy a la boca, se apiñan en tiendas de campaña, expuestos al frío, al abandono y al olvido.
Entretots
Y es que hay que ser retorcido, cruel y profundamente deshumanizado para, precisamente en estas fechas, atreverse a dejar sin hogar a más de 400 personas y, además, jactarse de ello. Personas con familias, con historias, con trabajos, con una vida construida a base de esfuerzo. Personas a las que todavía no les han robado la dignidad, aunque se empeñen en hacerlo.
Personas que hoy se ven obligadas a recoger lo poco que les queda, a marcharse sin saber adónde, víctimas de una gestión política nefasta que las empuja a un vacío, a un laberinto sin salida. Convertidas en piezas prescindibles, en marionetas de quienes ostentan poder sin conciencia y autoridad sin escrúpulos. Vivimos una involución silenciosa, constante, peligrosa. Una sociedad cada vez más anestesiada, dominada por maestros de la manipulación: una manipulación elegante, pulida, casi invisible, que convierte la crueldad en discurso y la injusticia en espectáculo.
Porque hay que ser verdaderamente cruel para enorgullecerse de un acto así. Para pavonearse de una decisión que pone en riesgo la vida de otros seres humanos. Para dormir tranquilo sabiendo que, mientras tú celebras, otros tiritan. Hay que tener valor.
Participacions delslectors
Mésdebats
el problema de la vivenda