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"Los que denuncian inseguridad jurídica del alquiler que se pregunten cómo han contribuido a ello"

"Los que denuncian inseguridad jurídica del alquiler que se pregunten cómo han contribuido a ello"

E.D.

La situación de la vivienda en España se ha convertido en un problema estructural. Los precios de compra y alquiler han crecido muy por encima de los salarios, haciendo que para muchas familias acceder a una vivienda digna sea cada vez más difícil. Se suele culpar al mercado, a los fondos de inversión o a las administraciones públicas.

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Sin embargo, pocas veces se habla de la responsabilidad de miles de propietarios que, año tras año, aumentan los alquileres porque el mercado les permite hacerlo. Cada decisión individual parece insignificante, pero el efecto conjunto es devastador: familias que no pueden ahorrar, jóvenes que no pueden independizarse y trabajadores que destinan una parte creciente de su salario a pagar una vivienda que nunca será suya.

Esta dinámica provoca una progresiva descapitalización de los inquilinos. Mientras unos acumulan patrimonio gracias a la revalorización de sus inmuebles, otros ven como desaparece cualquier posibilidad de construir el suyo. Y esa situación no afecta a desconocidos: afecta a los hijos, sobrinos, amigos y familiares de los propios propietarios.

Muchos denuncian hoy una creciente inseguridad jurídica. Sin embargo, deberían preguntarse hasta qué punto han contribuido a crearla. Cuando una parte cada vez mayor de la población no puede acceder a la vivienda ni ahorrar para el futuro, la reacción política y social es inevitable. Las regulaciones, limitaciones e intervenciones que tanto se critican son, acertadas o no, una respuesta al problema generado.

La paradoja es evidente: la ambición de obtener rentabilidades cada vez mayores acaba perjudicando también a los propios propietarios. Al descapitalizar a quienes pagan los alquileres, generan el malestar social que posteriormente impulsa las medidas que consideran una amenaza. Lo que hoy llaman inseguridad jurídica es, en parte, la consecuencia de haber llevado los precios hasta niveles que una parte creciente de la sociedad ya no puede soportar.

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