"¿Navidad o monumento a la hipocresía?"
Olga Santisteban Zalla (Bizkaia)
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Valda Kalnina / EFE
Sergio Gómez
Europa se asoma a un nuevo ciclo electoral con la expresión de quien entra en la cuenta corriente y descubre cargos que no recuerda haber autorizado. Más gasto en defensa, crecimiento económico anémico y déficits que se resisten a desaparecer forman un escenario que 'The Economist' describe con pulcritud y que la historia reconoce como terreno abonado para las soluciones simples y los discursos a gritos.
Entretots
El aumento del gasto militar ya no se discute: se acata. La guerra en Ucrania y el clima geopolítico han convertido la defensa en prioridad absoluta. A ello se añade una revelación incómoda: quizá no sea sensato seguir delegando la seguridad europea en Estados Unidos cuando su expresidente habla de Groenlandia como quien navega por Idealista una noche de insomnio buscando algún chollo. Europa empieza a comprender que una defensa propia no es un capricho, sino una medida de higiene política.
El problema es que cada euro destinado a tanques deja de ir a hospitales, escuelas, innovación o a fondos Next Generation. El Estado del bienestar no cae, se va deshilachando, como un jersey viejo. Y con un crecimiento económico que apenas da para mantener las apariencias, la ecuación vuelve a ser conocida: defensa, deuda y gasto social no caben en el mismo presupuesto sin sacrificios.
Aquí entra la política. Estabilizar la deuda —esa expresión que suena a calmante macroeconómico por via intravenosa— suele traducirse en austeridad selectiva, casi siempre aplicada a los de siempre. Cuando los recortes se perciben como órdenes llegadas desde despachos lejanos, el malestar se convierte en voto de castigo. Los populismos no necesitan explicar demasiado: señalan, prometen y pasan el sombrero. No es un fenómeno español; es europeo. Y si no se construye un relato económico creíble y mínimamente justo, el cansancio acabará votando. Y el cansancio, ya se sabe, vota como vota.Tenemos tristes precedentes históricos europeos. Sabemos tropezar con la misma piedra una y otra vez.
Participacions delslectors
Olga Santisteban Zalla (Bizkaia)
Joan Soldevila Adán Barcelona
Luis Fernando Crespo Zorita Las Rozas de Madrid
Luis Ortiga Barcelona
Juan Díaz Torremolinos (Málaga)
Felix Lopez Roquetas de Mar
Mésdebats
el problema de la vivenda