Contingut d'usuari Aquest contingut ha estat redactat per un usuari d'El Periódico i revisat, abans de publicar-se, per la redacció d'El Periódico.

"Reflexión desde la izquierda"

Julio Anguita, a un míting durant la festa del PCE del 2001.

Julio Anguita, a un míting durant la festa del PCE del 2001. / DAVID CASTRO

Hay algo que me resulta especialmente difícil de aceptar: ver a veinteañeros universitarios, con red de seguridad familiar y capital cultural, permitirse el lujo de insultar al obrero que vota a la derecha llamándolo “fachapobre”. Aunque ese obrero, a mi juicio, se equivoque en su voto, no puedo dejar de ver ahí una deriva elitista profundamente ajena a la tradición de la izquierda.

Entretots

Publica una carta del lector

Escriu un post per publicar a l'edició impresa i a la web

Un trabajador puede estar equivocado en su análisis político, pero no es incoherente ni hipócrita. Puede aspirar a prosperar, desconfiar del Estado o creer —acertada o erróneamente— que favorecer al empresariado acaba beneficiando al empleo. Eso merece debate y pedagogía, no burla. La conciencia de clase no se construye desde el desprecio.

Lo verdaderamente contradictorio es una izquierda cómoda, formada y urbana que se proclama redistributiva mientras limita la justicia social a gestos simbólicos o al IRPF, evitando tocar la concentración real de su riqueza: patrimonio, herencias, rentas del capital. Una izquierda que habla en nombre de los de abajo, pero rara vez está dispuesta a perder posición propia.

Si el gran Julio Anguita viera en qué se ha convertido parte de la izquierda probablemente se le caerían los lagrimones. No por discrepancias ideológicas, sino por algo más grave: la desconexión con el obrero real, sustituido por caricaturas y desprecio. Quizá ahí esté la derrota más profunda.

Participacions delslectors

Mésdebats