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"Trasladar el fracaso de Rodalies al transporte por carretera solo desplaza el riesgo"

Usuarios de Rodalies cogen autobuses en la estación de Blanes para llegar a su destino

Usuarios de Rodalies cogen autobuses en la estación de Blanes para llegar a su destino / ZOWY VOETEN

Jordi Avellaneda

La decisión de la Generalitat de flexibilizar los tiempos de conducción y descanso de los conductores de autobús mientras dure la crisis de Rodalies es profundamente preocupante. Adoptar esta medida para responder a un problema ferroviario supone un riesgo directo para la seguridad vial y un ataque a los derechos laborales. Los tiempos de conducción existen para evitar la fatiga, uno de los principales factores de accidente.

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Relajarlos no es una cuestión administrativa: es aceptar más cansancio, más estrés y más peligro al volante. Además, se crea un precedente peligroso: si hoy se hace por Rodalies, mañana podrá hacerse por cualquier otra crisis “excepcional”. Conviene recordarlo: el problema de Rodalies no es del transporte por carretera ni de sus conductores, sino del sistema ferroviario y de su gestión. Trasladar ese fracaso a la carretera no lo soluciona, solo desplaza el riesgo.

Rodalies seguirá fallando, pero el peligro pasará al asfalto. El impacto laboral es evidente. Más horas al volante significan peor conciliación, más presión empresarial y más desgaste físico y mental. No es una solución, es un parche que convierte a la carretera en el escenario del problema y pone en circulación auténticas bombas de relojería.

Cuando ocurra un accidente grave, la pregunta será inevitable: ¿quién asumirá la responsabilidad? ¿La empresa, la Administración o, como tantas veces, el conductor? Como reflexión personal, el propio tacógrafo permite zonas grises. El modo OUT, aunque legal en casos concretos, facilita ocultar trabajo real y debería replantearse seriamente.

Y hay una cuestión de fondo: faltan conductores. Si se quiere atraer trabajadores a este sector, hay que cuidarlos. El resumen es claro: salarios bajos, fines de semana y festivos, y muy poco reconocimiento para una responsabilidad enorme. Así no se construye un transporte seguro.

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