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"Plantar cara tiene costes, pero ceder aún más"

"Plantar cara tiene costes, pero ceder aún más"

Defender el derecho internacional y los principios de la UE no son opciones negociables; es un deber. Claudicar por miedo tampoco es opción. Si Trump amenaza a España y sostiene que puede usar las bases si quiere, que podría simplemente volar y usarlas. Nadie nos va a decir que no las usemos, la respuesta no puede ser la sumisión. Plantar cara tiene costes, pero ceder aún más: la inestabilidad y la dependencia disparan los precios y, además, se pierde la dignidad. España no es el patio trasero de nadie.

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Ante las amenazas, PP y Vox vuelven a alinearse con el poderoso cuando quieren tratar a España como peón estratégico. Mucho símbolo y mucha bandera; poca defensa efectiva de la legalidad internacional y de la autonomía nacional. El patriotismo no es obediencia selectiva ni cálculo partidista. Es coherencia cuando hay presión.

Los derechos humanos y la Carta de la ONU no son sugerencias opcionales que se puedan ignorar por miedo o conveniencia. Son los cimientos que nos definen como democracia y como proyecto europeo. Renunciar a ellos ante la primera amenaza no es pragmatismo, es una traición a nuestros valores fundamentales. Decir ¡No a la guerra! y sí a los derechos humanos y al derecho internacional, no es ingenuidad. Es la única base sólida para una convivencia justa. Lo contrario no es realismo: es rendición.

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