"¡Qué pobres estos tenistas!"
Manuel Pablo Isla Premià de Dalt
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JOAQUÍN HERNÁNDEZ / XINHUA / EUROPA PRESS
Antonio Pujol
El clan de los hermanos Castro dura ya 67 años. Cuba, su feudo particular gobernado con mano de hierro. Una dictadura totalitaria marxista-leninista cuyo fracaso ahora es extremo desde que ha sido despojada de ayudas externas. Es insostenible, no tiene margen de maniobra. Cuba no aguanta más. Hasta China ha abolido el postulado comunista fundamental: la prohibición de la propiedad privada, permitiendo que el pragmatismo capitalista de la ley de la oferta y la demanda funcione con empresas privadas, bajo tutela, en un mercado estrictamente controlado, logrando un alto y sostenido crecimiento, desde que asumieron: “No importa que el gato sea blanco o negro, lo que importa es que cace ratones”.
Entretots
El régimen cubano se construyó en torno a la personalidad de Fidel, que se creyó un semidiós omnipresente y de poderes omnímodos, en la coyuntura política de la guerra fría entre EEUU y la URSS, que financió generosamente el experimento cubano de comunismo caribeño. La isla era el peón soviético adelantado en el tablero geopolítico de la época, que logró que los misiles nucleares de Turquía fueran retirados.
Raúl es más terrenal. Militarizó la gestión del sector turístico, logrando sortear hasta ahora las crisis recurrentes del fallido sistema político-socio-económico, apoyándose en la rama familiar personal del clan, colocando a su ya fallecido yerno al frente del conglomerado económico GAESA, asi como dando formación en gestión empresarial a grupos de oficiales del ejército desde los años 90 (en ESADE).
El personaje Trump es el 'alter ego' de Fidel, ambos con un hipertrofiado ego, ávido de reconocimiento y exaltación personal, prueba de narcisismo patológico y megalómano. La infancia de Fidel, hijo bastardo, fue legitimada en la adolescencia, dejó una herida que nunca perdonó a su padre. Trump, de personalidad díscola, fue enviado por su padre a una escuela militar para disciplinarlo, claramente sin éxito. El movimiento MAGA empieza a mostrar fisuras, veremos cuánto aguanta
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el problema de la vivenda