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"Apostemos por el comercio tradicional de toda la vida"

"Apostemos por el comercio tradicional de toda la vida"

FERRAN NADEU / EPC

Cuando el barrio de Horta aún no se había recuperado del cierre de Sanvisens, histórica tienda de deportes y hogar, se encuentra con el de la casi centenaria pastelería Rovira, una por jubilación sin continuidad, otra por imposibilidad de asumir el alquiler. Mientras el pequeño comercio lucha con la enorme burocracia, la superioridad de la brutal cuenta de deberes sobre los cada vez más menguados y dificiles haberes, las súperplataformas 'online' campan a sus anchas sin coto y sin freno hasta que se queden con el mercado.

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¿Y después?, pues el consumidor en sus manos y los barrios devastados. Si todos caemos en la trampa del "es más barato", "me lo traen a casa", "no me muevo del sofá" y nos vence cierto egoismo y comodidad habrá unas consecuencias: comercios cerrados, barrios desertizados y contribución al futuro monopolio del comercio 'online' con la destrucción del tejido social.

Si pensamos en comunidad y acudimos al comercio tradicional, fomentamos hábitos físicos y psicológicos beneficiosos, nos movemos, socializamos, contribuimos al dinamismo, a la vida social de los barrios y hacemos que estos tengan una entidad, una personalidad propia. Por supuesto, la Administración debe salir a la calle, pasearse y ver el enorme giro radical a peor que ha sufrido el comercio en esta ciudad: ha ido desapareciendo la calidad y el buen hacer en favor de la uniformidad y la enorme depreciación del comercio.

Políticas como poner freno a la presión en los alquileres de los comercios, ampliar la protección de comercios históricos, fomentar leyes que favorezcan salarios dignos y conciliación familiar de los trabajadores de este importante sector (salarios vergonzosos y casi liberalizacion de horarios). Una ciudad como Barcelona, con un volumen de turismo de enorme envergadura dispuesto a consumir y con dos claras posibilidades: la deseada: diferencia ,calidad y buen servicio, y la real: uniformidad, decadencia y cierta apatia en la atención. En nuestras manos está reconducirlo.

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