Soy una maestra jubilada. He amado y amo esta profesión a pesar de todas las trabas que sufre por parte de los estamentos. El último agravio es la reducción de una línea en EI3 de la escuela Joan Maragall de Rubí. Es una escuela pública con un buen proyecto educativo que había entusiasmo a mi hija para llevar a su hija. De repente, se han frustrado sus expectativas por esta reducción irresponsable, que dejará a muchos niños y niñas sin la posibilidad de recibir la educación que merecen.