"La duración de mi trayecto en tren me da para pensar, y mucho"
Félix Pérez El Prat de Llobregat
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Parque de placas solares (energías renovables) en Alcarràs. / Jordi Cotrina
Jordi Cruz
La llamada transición verde se presenta como la gran esperanza para salvar el planeta. Pero detrás de ese discurso de progreso y modernidad se esconde una paradoja inquietante: el nuevo modelo “verde” está reproduciendo los mismos errores del anterior, basado en el consumo ilimitado de energía y recursos. Hoy vivimos un aumento histórico de las emisiones de CO₂ y del uso de materias primas.
Entretots
La electrificación del transporte y la digitalización masiva, lejos de reducir el impacto ambiental, lo están desplazando a otras partes del mundo. Los vehículos eléctricos, por ejemplo, necesitan decenas de kilos de cobre, litio, cobalto y tierras raras, cuya extracción destruye ecosistemas y agota acuíferos en países del Sur Global. La eólica y la solar, esenciales para descarbonizar, tampoco están exentas de contradicciones: la fabricación de turbinas, placas y baterías implica grandes costes energéticos y genera residuos difíciles de gestionar al final de su vida útil. Además, los megaproyectos industriales ocupan enormes extensiones de territorio, afectando paisajes, biodiversidad y comunidades rurales.
A esto se suma la expansión descontrolada de centros de datos, la minería de criptomonedas y las fábricas de inteligencia artificial, que consumen cantidades colosales de electricidad y agua para fines muchas veces superfluos o puramente especulativos. Nos dicen que hay que producir mucha más “energía verde”, pero lo que realmente se busca no es satisfacer necesidades básicas, sino alimentar un modelo económico que exige crecer sin límites. Es la misma lógica de siempre, maquillada de verde.
La verdadera sostenibilidad no pasa solo por cambiar de fuente energética, sino por reducir el consumo global y replantear qué tipo de progreso queremos. Producir menos, necesitar menos y vivir mejor debería ser el objetivo, no fabricar más tecnología para seguir alimentando el mismo sistema insostenible.
Participacions delslectors
Félix Pérez El Prat de Llobregat
Luis Fernando Crespo Las Rozas de Madrid (Madrid)
Dave Averion Sant Andreu de Llavaneres
Mésdebats
el problema de la vivenda