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Robo en el metro: "Perdón, no quise molestar, y salúdame a Kafka"

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undefined47949211 barcelona 29 04 2019 huelga parcial en el metro estacion l3190701190932 / ALBERT BERTRAN

Veníamos de visitar unos amigos, y en el "corre, corre" que impone a las 12 de la noche el último metro, trepamos a toda prisa por la escalera, abriéndonos paso entre otros rezagados que tampoco desean perder el viaje, y fue en ese instante del barullo cuando me sacaron la cartera.

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Al entrar en el largo pasillo que conecta a la línea 3, vemos que un joven viene detrás, nos alcanza y dice "señor, tome, se le cayó la cartera, yo he corrido para entregársela". Mi reacción fue de asombro y desconfianza, pero se lo agradecí mientras revisaba para ver qué faltaba y el tipo se alejaba con gesto de exagerada cortesía. Estaban todos mis documentos, menos los 35 euros que tenía, que para nosotros es mucha plata.

Vamos a la estación de Passeig de Gràcia para reportar el hurto y vemos al empleado dentro de la caseta conversando por el móvil. Le aviso a través del ventanal pero el hombre no para de hablar y hace señas de que le espere. Ante mi insistencia, abre la puertecilla y asegura "sí, señor, acabo de mirar por los monitores el robo y lo estoy reportando".

Tranquilos. Esperamos que se ocupe del tema. Cuando finalmente nos atiende explica que todo quedó registrado en las cámaras internas. Le hablo del joven que me devolvió la cartera, se lo describo y sugiero que posiblemente sean carteristas que siguen por ahí. El empleado del metro asiente y me concede una sonrisa compasiva. "Sí, están ahí, por eso estoy llamando a los Mossos d'Esquadra para que los echen del andén".

Yo, sin entender, le digo: "un momento, ¿no los van a detener?". Al sentir que mi paciencia se aleja de la moderación, el hombre pregunta "A ver ¿cuánto le robaron?". Arrecho, le digo la verdad: 35 euros. El empleado, muy serio, aclara: si quiere informar sobre el hecho debe salir de la estación e ir a Plaça Catalunya, que de eso se ocupa la Guàrdia Urbana; pero le advierto que si el hurto es menor de 400 euros la denuncia no procede". "¿Y qué están haciendo los Mossos d'Esquadra abajo?". "Pues correrlos de la estación y que se vayan a otra parte".

Hubo un silencio en el que leí su gesto de "más no puedo hacer por usted". Entendí de pronto que más que un testigo que ha presenciado un robo, se trataba de un intruso. Me voltee, miré a Elizabeth, pregunté la hora: nos quedan dos minutos para tomar el último metro. Me dirigí al empleado y le manifesté: "¿Sabes qué? Discúlpame por haberte sacado de tu confort. Te prometo que no volveré a molestarte. Ah, y salúdame a Kafka". El hombre sonríe, me dice adéu y cierra la puerta.

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