Ayer la familia Pujol quedó retratada como un clan que presuntamente dominó con estilo mafioso uno la política del país y otros los negocios. Pero lo triste y lo malo no es eso, sino la incapacidad y la nula eficacia de los representantes politicos en la comisión, que hicieron un ridículo tras otro sin aportar ninguna prueba que acorralase a sus interrogados, esperando que ellos mismos se denunciaran. Qué pena, estamos en manos de iluminados en ambos lados.