28 març 2020

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Cris, Sandra y Eli, heroínas silenciosas en tiempos del covid-19

Carla Ordinas

Cris, Sandra y Eli, heroínas silenciosas en tiempos del covid-19

Miguel Rajmil

Gestiono una carnicería-charcutería, y en estos días convulsos somos de los pocos privilegiados o desafortunados, según se mire y según el día, a los que se nos permite trabajar. Nos exponemos a diario al riesgo para poder estar al lado de nuestros clientes y de lo que puedan necesitar. Nuestra pequeña gran comunidad.

Esta es la historia de Cris, de Sandra, de Eli, que cada mañana levantan persiana, elaboran y atienden con la misma sonrisa de hace un mes. Que siguen haciendo el camino desde casa, desde la Barceloneta, Gracia y Meridiana, para ir a Sant Gervasi-Santaló, pero con menos frecuencia de transporte público y con muchísima más precaución, pues en casa la familia espera. Pero antes del abrazo toca la nueva rutina: desinfección.

Todo este sacrificio por poder atender y acercar incluso a domicilio, los pedidos de los clientes más mayores, necesitados, y de los que ya no pueden porque no deben salir. Todo medido, asumiendo riesgos porque eres del gremio de los que les toca estar. Y todo ese esfuerzo te parece que cae en saco roto cuando entra un cliente a pedir una pechuga de pollo, y al día siguiente otra, y así durante toda la semana. Bien sabe que podría hacer una compra semanal, hasta hace un mes así lo hacía. Pero aflora el egoísmo y prefiere ir de a pocos; por aquello del bajar a que me toque el aire. El esfuerzo de unos, el egoísmo de otros.

Ellas son las protagonistas de esta historia, las que están, pero en las sombras, en silencio, para no destacar, porque no estamos haciendo nada extraordinario, es nuestra vocación.

Y el pasado viernes, que era uno de esos días de sentirme desafortunada, he acabado sintiéndome privilegiada de poder ver que hay héroes silenciosos, que hacen comunidad. Que siempre parece que el egoísmo destaca por encima del altruismo, pero es porque el segundo hace menos ruido. Esta es su historia, una de las que recordarás. Hoy quiero ser soy yo su voz. Gracias a ellas, mi viernes ha sido un poco menos 20 de marzo del 2020.

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