"¡Enhorabuena, Trump! Eres un fenómeno"
Mario Nahra Sant Just Desvern
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Zowy Voeten / EPC
Fiona Dobal
Cada vez veo menos niños jugando en la calle. Y cuando aparece alguno, un balón que rebota, una carrera torpe, algo en mí se afloja. No es nostalgia fácil: es una confianza breve, casi física, en la inocencia. Debe de ser difícil ser niño hoy. Crecer con pantallas que no descansan, con noticias que se cuelan antes de aprender a nombrarlas, con adultxs cansadxs y ciudades que parecen diseñadas para coches y no para juegos.
Entretots
La calle, que antes era un patio compartido, se ha ido volviendo un lugar de paso, vigilado, sospechoso. Y en esa pérdida hay tristeza: no solo por lo que se va, sino por lo que deja de formarse. La amistad espontánea, el cuerpo aprendiendo límites, el aburrimiento fértil que inventa mundos. No idealizo el pasado. Sé que siempre hubo miedo. Pero me inquieta que la respuesta haya sido encerrar la infancia.
Cuando un barrio ya no tiene infancia visible, algo se enfría: el espacio público se vuelve menos humano, menos comunitario, menos nuestro. Por eso, cuando escucho risas en la acera, no pienso “qué monos”. Pienso: ojalá no les robemos esto. Ojalá sigan teniendo calle, tiempo y permiso para jugar. En un mundo tan cruel, que existan niños jugando fuera es un recordatorio humilde de que todavía queda algo por cuidar.
Participacions delslectors
Mario Nahra Sant Just Desvern
Fernando Guerrero Cornellà de Llobregat
Mésdebats
el problema de la vivenda