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Hace unos días Felipe González dedicaba una carta "a los catalanes" en contra del proceso independentista. Sus argumentos se puede discutir o se pueden compartir, el problema radicaba a mi parecer en dos aspectos.

En su carta Felipe González es incapaz en ningún momento de empatizar y afrontar los problemas que federalistas e independentistas llevan planteando desde hace más de dos décadas. Es triste que el expresidente que más tiempo ha gobernado España sea incapaz de hacer una lectura de un problema social y político que plantean más de 2/3 de la sociedad catalana, que creen que el modelo autonómico del 78 ya está agotado.

Pero más triste aún es el tono del artículo, en el que termina comparando el proceso independentista con el auge del nazismo y el fascismo en los años 30 del siglo XX en Italia y Alemania.

Esa carta podría pasar como un pequeño despropósito de un expresidente que no ha tenido un día afortunado. El problema es que tanto el PP como el PSOE y más tristemente el PSC la han aplaudido enérgicamente.

Pocos días después el diario 'El Mundo' publicaba una viñeta en la que se mostraba a Catalunya como si fuese un mosquito que chupa la sangre de los españoles y a Artur Mas vestido como un camisa parda fascista y con la mano en alto.

Es sorprendente que desde dos diarios tan serios como 'El País' o 'El Mundo' llamen nazis a aquellos que plantean desde la democracia una opción política pacífica. Pero más sorprendente es que esto sea recibido sin demasiadas reacciones en contra desde intelectuales y opinadores españoles, peor aún, hay quien ha llegado a justificarlo y aplaudirlo.

Esto de satanizar al rival político no es nuevo y forma parte de una 'nueva política' del 'stablishment' que ya comenzó en las huelgas generales del 2010 y 2012 donde satanizó y se cosificó al movimiento sindical o cuando se satanizó al movimiento de los indignados del 15M. Simplemente ha habido un cambio de escala.

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La cuestión es lamentable, esto no es un comentario de un descerebrado o unas declaraciones desafortunadas, es sistemático, forma parte del mensaje de algunos de los principales diarios de tirada nacional y lo defienden los dos principales partidos españoles, los que según las encuestas van a ganar cómodamente las elecciones.

Si seguimos esta tónica, al final todo el que opine contra lo que interesa al 'statu quo' va a ser tildado de nazi por una parte de los poderes públicos del país. Hoy son los independentistas, ayer fueron los del 15M, mañana los que protesten contra las preferentes.