Tota la història en una nit i tothom en un lloc

‘Orquesta’, la nova novel·la de Miqui Otero, arribarà a les llibreries dijous vinent. Aquí es reprodueix en exclusiva el capítol introductori, just abans que la Música prengui la paraula per relatar el que va passar aquella revetlla d’estiu en una vall de Galícia.

Tota la història en una nit i tothom en un lloc

MIQUI otero

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Miqui Otero
Miqui Otero

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No vais a olvidar esta noche jamás.

Lo prometió el cantante hace solo unas horas desde el escenario. Y si estás a punto de saber qué sucedió es porque la Orquesta nunca miente.

El primer paso para que algo sea inolvidable es contarlo y el mejor inicio puede ser el final, cuando aún hay recuerdos y pruebas. Ese sol lejano, por ejemplo, es una medalla de bronce que se acaba de colgar una nube y en el cielo feliz, piel rosa chicle de primer día de playa, se intuyen archipiélagos de hematomas y pellizcos azulados. Los montes son un tesoro verde de billetes viejos esparcidos sobre un lecho de serrín y cacao. También hay señales de humo en algunas teselas. Las moscas exploran tartas de galleta y crema pastelera que aún nadie ha catado.

El Valle se despereza en una confusión irisada, sin enfocar todavía lo sucedido en la verbena: mira a su alrededor como el resacoso que intenta entender basándose en la quincalla de la mesilla de noche, las manchas en la colcha, los bolsillos del pantalón. El prado de la plaza de la Iglesia románica amanece tapizado de cadáveres de decenas de estorninos. Aquí y allá, vasos de plástico se contorsionan como si la lava de un volcán los hubiera sorprendido bailando para que la ceniza conservara su última postura. Hay un mechero naranja de TODOS CONTRA EL FUEGO, un billete de diez mil pesetas rasgado justo a la altura del cuello de la efigie del rey, una chaqueta de Peppa Pig de dos a tres años (tallaje de niño europeo), el lóbulo de una oreja humana colonizado por unas hormigas atareadísimas que cargan pequeños diamantes de caramelo, el ventrículo izquierdo de una piruleta marca Fiesta con forma de corazón, un peine de oro macizo, la pantalla astillada de un iPhone que vibra y parpadea para iluminar la palabra "Zorra" y una Converse All Star de color blanco y pie izquierdo con trazas de sangre. Hay silencio, así que hubo música. Hay muerte, así que hubo vida. No hay nadie, así que por aquí pasaron todos. Toda la historia en una noche y todo el mundo en un lugar.

"¿Sabes que dentro de cien años toda esta gente estará muerta?", susurró ayer un optimista al oído del niño que ahora pasea en una bici roja y silba, desafiando al silencio con la melodía de Quién teme al lobo feroz en los labios, para que yo siga contando.

Puedo hablar de esta tierra porque llevo siglos viniendo a la Fiesta que cierra cada verano. Aquí se han visto caballos más altos que un hórreo, procesiones de almas envueltas en sudarios blancos y abuelas marchando en ropa deportiva fosforito. También niños con cresta de gallina, indianos en Cadillacs descapotables y damas con pies de lobo. Meriendas antiguas amenizadas por las gaitas y madrugadas recientes de orquestas que cegaban con sus focos: mozos bailando con la mirada hueca y la boina posada en el lomo de la moza y adolescentes besando el pasto con el culo a ritmo latino. Vacas que ordeñadas daban sangre y perros que escupían fuego. Bicicletas con corazón de Vespino. ¿Y? Nada comparado con esta noche para los que la vivieron antes y para los que están a punto de estrenarla ahora.

No vais a olvidar esta noche jamás.

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Estoy dentro y fuera de ti al mismo tiempo. Soy cada latido más fuerte que el anterior y soy unos pasos que se acercan: el corazón del mundo y los pies de Dios. Mientras alguien me escuche, seguiré contando esta historia.

Soy invisible, pero todos se mueven cuando paso. Tengo millones de años como las montañas y nazco y muero cada noche, como los mosquitos.

Soy tu primera vez, una y otra vez.

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¿Quién soy? Soy la música de la Historia. Solo puedo contar lo que sucede en los lugares donde sueno. Yo te explicaré esta historia.