Contingut d'usuari Aquest contingut ha estat redactat per un usuari d'El Periódico i revisat, abans de publicar-se, per la redacció d'El Periódico.

"Nostalgia de los exámenes de septiembre"

"Nostalgia de los exámenes de septiembre"

Pau Gracià

Durante muchos años, el mes de septiembre fue sinónimo de segundas oportunidades para miles de estudiantes. Muchos recordamos aquellas tardes de verano en casa, con los libros abiertos, mientras otros seguían en la piscina o en el pueblo, intentando recuperar en unas semanas lo que en junio no había salido bien. Estudiar en verano no le gustaba a nadie, pero dejaba una enseñanza muy clara: si uno se caía, podía levantarse; el error no era el final del camino y las cosas importantes exigían esfuerzo, responsabilidad y madurez.

Entretots

Publica una carta del lector

Escriu un post per publicar a l'edició impresa i a la web

Hoy la escuela ha cambiado, y en muchos aspectos lo ha hecho para bien. La evaluación continua permite acompañar mejor al alumno, valorar su evolución y no reducir todo un curso a un examen de una mañana. Nadie debería idealizar un sistema en el que el futuro académico dependía, a veces, de una sola prueba. Sin embargo, al dejar atrás aquel modelo, quizá hemos perdido también parte de su valor educativo.

El problema es que, en algunos casos, hemos pasado de la rigidez del examen final a una cultura demasiado permisiva con el aprobado. Promocionar a un alumno con muchas materias pendientes no siempre es ayudarle. A veces es simplemente trasladar el problema al curso siguiente, disfrazando de comprensión lo que en realidad debería ser acompañamiento exigente.

La verdadera ayuda no consiste en maquillar las dificultades ni en evitar cualquier frustración, sino en ofrecer herramientas, tiempo y apoyo, pero también en pedir compromiso. Educar no es eliminar todos los obstáculos, sino enseñar a superarlos. Un aprobado administrativo puede aliviar momentáneamente, pero no construye hábitos, ni conocimiento, ni responsabilidad.

No se trata de echar de menos los exámenes de septiembre, sino de recuperar su significado: la posibilidad real de rectificar. Los alumnos necesitan segundas oportunidades, sí, pero oportunidades auténticas; con tiempo para mejorar, con apoyo para avanzar y con la exigencia necesaria para que el esfuerzo vuelva a tener valor.

Participacions delslectors

Mésdebats