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"No podemos dejar que la información la marque un algoritmo"
Helena Fernández-Arroyo
Últimamente me pasa algo que antes no me ocurría: leo una noticia y me entra la duda. No de los hechos, sino de quien la ha escrito. Y, sobre todo, de si alguien la ha revisado. Con la inteligencia artificial creando textos a la velocidad de un clic, cada vez es más difícil distinguir un artículo trabajado de uno generado sin criterio. Y lo preocupante no es la herramienta, sino el uso que hacemos de ella.
Entretots
La rapidez está ganando terreno al rigor. Se publican contenidos que no han pasado por manos humanas, sin contraste, sin contexto, sin responsabilidad. Y mientras tanto, a los lectores se nos exige fiarnos “porque sí”, en medio de un ruido informativo que no deja de crecer. Si ya era difícil orientarse entre bulos y titulares sensacionalistas, imagínense ahora que cualquier error puede multiplicarse miles de veces en segundos.
Por eso echo en falta algo básico: periodistas que revisen, que frenen cuando toca, que verifiquen, aunque lleve más tiempo. No se trata de competir con la IA, pero creo que es importante que la labor del periodista resida, entre otras cosas, en hacer lo que ella no puede: decidir qué es importante, qué está bien contado y qué es verdad. Si dejamos que todo lo marque un algoritmo, perderemos algo más grave que una noticia: perderemos confianza y los medios perderán credibilidad.
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