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"Barcelona, ¿ciudad para vivir o para visitar?"
ELISENDA PONS
Lucía Español
España presume, con razón, de ser uno de los países más visitados del mundo. Sin embargo, cada nuevo récord turístico parece alejarnos un poco más de la realidad que viven quienes habitan las ciudades más afectadas por esta masificación.
Entretots
El aumento descontrolado de pisos turísticos, la subida constante del alquiler y la desaparición del comercio local no son efectos colaterales inevitables, sino consecuencias directas de un modelo que prioriza el beneficio inmediato sobre la calidad de vida. Barrios enteros han dejado de ser espacios para vivir y se han transformado en escenarios pensados únicamente para el consumo rápido del visitante.
No se trata de estar en contra del turismo, sino de exigir un modelo más equilibrado y responsable. Limitar y regular de forma efectiva los pisos turísticos, proteger la vivienda residencial y apostar por un turismo menos concentrado y más distribuido en el tiempo y el territorio no parece una postura radical, sino de sentido común.
Quizá haya llegado el momento de dejar de medir el éxito solo en cifras de visitantes y empezar a hacerlo también en términos de bienestar social, convivencia y ciudades que sigan siendo habitables para quienes las sostienen todo el año.
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