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Las subidas de las pensiones y del salario mínimo provocan incertidumbre sobre cómo hallarles acomodo rentable. Llevo unos días dándole vueltas al asunto, y más que le daré, porque esta decisión es de las importantes y aquí nos la jugamos. Este año comienza de manera insólita y espléndida, una vez se ha confirmado esa rumbosa subida de dos euros mensuales en las pensiones y otros tres euros y pico de repunte aplicado al salario mínimo. En cualquiera de los dos casos, conviene reflexionar antes tomar una opción.

En principio, y ante semejante avalancha de ingresos, me inclinaba por postularme como miembro del consejo de administración del Santander o, tal vez, participar en ese tren que discurrirá entre Medina y La Meca, porque tiene muy buena pinta, y el pasaje está asegurado. No invertiría ahí todo el dispendio otorgado generosamente por Rajoy, no soy tan tonto como para no diversificar el riesgo, de manera que una parte iría a esa obra espectacular y transdesértica y el resto lo dedicaría a acciones, bonos del Estado y, posiblemente, a construirme una nueva sede; eso sí, nunca con dinero negro. En esas me debato.

Por supuesto, me daré algún capricho personal. Tengo mirado en las webs un Corvette c6, de segunda mano, que no me parece del todo mal. Nada de ostentaciones, y como me gusta el mar, puede que adquiera un pequeño velero usado, un Dufour Clasic. Renuncio a un yate, a fin de cuentas uno es consciente de su estrato social y ¿adónde iría un pobre tradicional a bordo de un yate?; sería caer en contra natura. Eso sí, seguramente me sobrará liquidez y compraré o alquilaré, eso lo decidiré sobre la marcha, un apartamento en Marbella.

No creo yo que pueda arrancar mejor el año. Por una vez se ha tenido en cuenta a pensionistas y personas de magros salarios. Sí, señor, eso es hacer las cosas bien. Ya sé que no faltarán los eternos descontentos, gente que nace sólo para quejarse y no entiende el sacrificio que supone unas subidas de tres y dos euros mensuales. Contra ellos, señor presidente, no hay nada que hacer, y además de desagradecidos son quejicas profesiones… ¡pero bien que se quedarán la subida! El rey, el que es padre y abuelo jubilado, ha sabido dar ejemplo y comenzó el año en 'The Ivy', el restaurante más caro de Beverly Hills, para que vean cómo esos dos euros cunden en las pensiones. Lo que pasa es que muchos no saben gastar y se quedan en sus casas. Acaparando.

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Claro que mis pensamientos –la parte oscura de mi cerebro- me llevan también a pensar si esta manga ancha del despilfarro del Gobierno no tendrá algo que ver con que sea este 2015 un año electoral y que, por esa razón, se hayan aumentado pensiones y los salarios mínimos hasta extremos inconcebibles. No creo, no quiero ser un mal pensado; antes me inclino por creer que el poder legalmente constituido ha reparado en el castigo infligido a las clases menos favorecidas por la lucha de clases –eterna, vive Dios- y, de alguna manera, quiere reparar la injusticia.

Gracias, Mariano, tú sí que sabes tenernos contentos. Contigo podremos. ¿O es podemos?