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"La soledad en Navidad"

PI STUDIO

De pequeño tuve una familia totalmente desestructurada y pasé varios años en un internado. Aprendí desde muy joven que no todas las familias eran maravillosas, como nos hacían creer tanto los curas como la televisión.

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De mayor no tuve demasiada suerte y me pasé años asistiendo a horribles comidas de Navidad con la familia: conversaciones absurdas y una sonrisa falsa. Desde fuera, esa gente a la que le gusta analizar la vida de los demás, diría: “Mira qué linda es la Navidad, otra gran familia reunida”. Pues no. Nunca me he sentido más solo que cuando estaba rodeado de esa gente.

Apenas sabía nada de ellos: qué series de TV veían, qué películas les gustaban, nada. Dábamos y recibíamos regalos totalmente neutros; incluso alguna vez el típico 'pack' de colonia y desodorante que hubiera lanzado por la ventana sin pensarlo.

Hace años decidí no ir más a esas comidas. Ahora estoy solo con mi mascota y soy la persona más feliz del mundo. Veo una buena película, me zampo lo que más me gusta y juego con mi mascota el día de Navidad. ¿Qué mejor compañía que estar conmigo mismo?

A toda esa gente a la que “les damos pena” por vernos solos, que se miren bien: seguramente, hay muchas personas rodeadas de gente que se sienten solas de verdad. Solo tenemos una vida y no se puede vivir “para quedar bien”.

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