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"Necesitamos leyes claras y estrictas que pongan límites a la IA"

Una persona usa la aplicación de inteligencia artificial ChatGPT en el ordenador.

Una persona usa la aplicación de inteligencia artificial ChatGPT en el ordenador. / Europa Press

Ya no es solo ciencia ficción. Hemos visto noticias terribles donde la inteligencia artificial ha formado parte determinante en casos de suicidio o violencia. El problema es que estos sistemas están diseñados para engancharnos y, al final, acaban sabiendo más de nosotros que nosotros mismos. Saben cuándo estamos tristes o qué nos preocupa, y pueden usar esa información para manipularnos emocionalmente. Es una herramienta demasiado potente para dejarla sin vigilancia.

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Lo más preocupante es qué piensan hacer las empresas dueñas de esta tecnología con toda esa información íntima. ¿Somos usuarios o somos simplemente datos para que ellos ganen más dinero a costa de nuestra salud mental? Si dejamos que estas compañías campen a sus anchas, corremos el riesgo de que la situación se nos escape de las manos por completo. Nadie debería tener tanto poder sobre la mente de las personas sin ningún tipo de control.

La realidad es que ya vamos tarde. Necesitamos leyes claras y estrictas que pongan límites a la IA antes de que sea demasiado tarde. No se trata de ir en contra del progreso, sino de evitar que las máquinas (y quienes las controlan) acaben controlando nuestras vidas. La seguridad de todos debería estar por encima de los beneficios de unas pocas empresas tecnológicas.

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