El Periódico

L'aportació dels lectors

Publica una carta del lector

Esa droga llamada ruido y cómo nos silenciamos a nosotros mismos

GUILLERMO MOLINER

Unos obreros realizan obras de asfaltado en un tramo de la avenida Diagonal y, a la derecha, imagen del volcado de asfalto en un tramo de la calle de Aragó.

Elisabet Subirana IglesiasSant Quirze del Vallès

¿Què opines del tema de discussió? ¿Què et sembla l'aportació d'aquest usuari? Envia la teva opinió per participar en el debat.

Dijous, 3 de novembre del 2016 - 10:30 h

El silencio está infravalorado. A veces las personas suelen incomodarse ante un silencio largo, como si fuera obligatorio rellenarlo de temas que a nadie le interesan. Hoy en día está de moda el ruido y el hablar más de la cuenta. El ruido y el silencio son tan opuestos que se necesitan. Así como los amores imposibles, que aún saber que no pueden estar juntos la presencia de ambos se vuelve imprescindible.

La verdad es que encontramos ruido por todas partes. Cuando nos levantarnos, lo hacemos con la alarma del despertador y deberíamos poder vernos las caras de felicidad en ese momento. Seguidamente salir a la calle es una completa sinfonía de ruidos. Los coches, la madre histérica riñendo a sus hijos que llegan tarde al colegio, la música heavy metal que traspasa los auriculares del joven que se sienta a tu derecha en el tren. Y no hablemos del jefe que está esperándote en la oficina para decirte todo lo que has hecho mal y debes corregir.

Aunque el ruido no siempre lo relacionamos como algo malo. Las personas necesitamos el ruido como medio de evasión. Nos gusta no pensar, a veces realmente necesitamos no hacerlo. El ruido es una droga. Cuando te acostumbras a ella la necesitas más y más, como cuando subes el volumen de la música y a los diez minutos la necesitas un poquito más fuerte. Salir de fiesta no sería lo mismo si en vez de música hubiera silencio. Desfasar, gritar, saltar en un espacio donde no vas a destacar más de la cuenta porque el ruido disfraza todos tus actos. Es una forma de liberación. Todos conocemos esta sensación.Los ruidos no siempre son externos. A veces el ruido surge en nuestro interior. Curiosamente cuando en el exterior hay ruido no nos escuchamos nuestros pensamientos permanecen en silencio. De la misma manera en un ambiente silencioso el ruido interno crece progresivamente. Quizás sea por eso que a las personas muchas veces no nos guste el silencio y buscamos el ruido cómo método de evasión.

Porque significa que posiblemente todo aquello que no queremos pensar surja cuando menos lo esperemos, como un caracol después de la lluvia. Pero la verdad es que deberíamos escucharnos un poco más y aprender a convivir con el silencio y nuestros miedos. Aprender y entender la espiritualidad que hay detrás del silencio que nos permite apreciar más los detalles, tanto en uno mismo cómo en el exterior. Deberíamos aprender a no sentirnos incómodos en silencio con alguien, porque a veces sobran frases como "que buen día hace hoy, no?". Y faltan miradas cómplices o sonrisas silenciosas.No podríamos vivir sin ruido y tampoco sin silencio. Pero debemos aprender a vivir y manejarnos en los dos ambientes entendiendo que siempre hay espacio para una de las dos.

Participacions dels lectors

Réplica municipal a la carta 'Víctimes del 'tigre del plataner'

Ester López Ecologia urbana. Ajuntament de Barcelona

En resposta a la carta de Judith Pastrana 'Víctimes del 'tig... continuar llegint

Cuando todo lo real es ficticio

Sergi Martí Canales Barcelona

En pos de la evolución

Antonio Balibrea Pineda de Mar

Hoy he leído el artículo de Salvador Macip titulado ... continuar llegint

Filosofia per afrontar la realitat

Berta Mateos Girona

Actualment estic cursant un doble grau en Biologia i Biotecnologia i parlo des de la pròpia experiència com a estudiant de la matèria d'Hi... continuar llegint

Quién piensa en los niños

Marta Tortosa Benages Alcanar

¿Alguien piensa en los niños? Porque la inocencia es una página en blanco sobre la que depositamos todas nuestras es... continuar llegint

"Gràcies per tenir cura de la meva mare fins al final"

Josep M. Fuste Beumala Puigcerdà

Després de tres anys d'haver viscut intensament la nostra familia  amb la familia de la residencia d'Avis de Puigcerdà, desprès de haver escoltar que allò era u... continuar llegint

¿Qué aprendimos de la guerra civil?

Cristina Guerrero badalona

Mi abuelo era republicano y luchó como tal en Barcelona. No sentía la política dentro de él, pero en aquel entonces tuvo que elegir y luch... continuar llegint

España corrompe su lenguaje a su medida

Domingo Sanz Esporles

Se ha dicho, y con razón, que la primera víctima de un conflicto enconado es el lenguaje, es decir, la cultura. A mi... continuar llegint

Som-hi, recuperem la Rambla

Jordi Llorach Barcelona

Per temps que passi, els barcelonins no oblidarem l'atemptat terrorista de la Rambla. Esgarrifós! Ara, benvingudes siguin... continuar llegint